Tenerife: La vida de lujo de Hyatt
Hay algo bastante asombroso, hay que decirlo, en poder ser trasladado en pocas horas de una estación a otra, en burlar el destino, en saltar 20 grados de temperatura, en cambiar un día nublado, gris, desagradable y lluvioso por un clima luminoso, bañado de sol y maravillosamente cálido. Qué bien es dormir profundamente al sonido de las olas con su propio latido rítmico chocando o lamiendo la orilla y el suave tintineo de un bosque de mástiles.